Teresa Ramiro, poeta que se convirtió en mariscadora para poder cuidar a su hija con parálisis cerebral

Teresa Ramiro es la protagonista de una historia única que conmueve a toda aquella persona que la descubre. La gallega tuvo que dejar a un lado la poesía para peinar con su rastrillo la ría de O Burgo. Y es que, ningún otro trabajo le ofrecía la flexibilidad horaria que necesitaba para poder atender y cuidar a su hija mayor. Su objetivo era mantener a sus tres hijos y cuidar de la hija mayor con parálisis cerebral. “Tener una hija con parálisis cerebral tiene aspectos maravillosos, aunque te condiciona muchísimo”, expresa Teresa Ramiro.

La poeta nació en 1958 en Río de Cova (A Coruña) con las vistas del río O Burgo de fondo. De niña compaginaba su tiempo para ayudar a su abuela y leer cuentos. Desde bien pequeña fue amante de las letras. “Antes que nada, fui poeta. Prácticamente, desde que aprendí a leer, una de mis pasiones. Me pasaba el día con un libro en lo alto de un cerezo. Luego, cuando mis amigas iban al baile, yo me quedaba en mi habitación o en el huerto leyendo y escribiendo”, narra Teresa Ramiro. Sin embargo, Teresa tuvo que dejar por un tiempo su gran pasión para retomarla tras divorciarse.

Teresa Ramiro compaginaba su trabajo de mariscadora con los cuidados de su hija mayor Sandra, que tiene cuarenta años y parálisis cerebral. Muchas veces tiene que pedir ayuda a sus familiares para poder atender las necesidades de su hija como es debido. Y es que, expresa que en la mayoría de los casos es la familia quien tiene que solventar todos los aspectos relacionados con el cuidado del familiar dependiente. En su caso, el de su hija mayor. “Lo más triste de todo es que no recibimos ayuda de la Administración. Y no hablo de la económica, sino de prestaciones y servicios. Tiras de la familia, pero al final hasta tú misma te conviertes en dependiente, porque dependes de otras personas para que te echen una mano. Siempre pidiendo favores, y eso quema”, argumenta Teresa Ramiro.

Teresa Ramiro fue poeta antes que madre y mariscadora. En sus versos se refleja su vida, su profesión. Su poesía es evasión, observación y realidad. “Un reflejo en el agua del puerto. Una pena que me ha marcado. Los poemas son momentos y lugares”, explica Teresa Ramiro. La editorial Caldeirón se fijó en ella por “su presencia vital y su implicación en los cuidados a dependientes”. Debuta a los sesenta años con ‘Fundido a negro’, un poemario donde se refleja la dependencia y los cuidados.

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