Rugby adaptado para las personas con discapacidad

El rugby adaptado o ‘muerderball’ (su nombre original) es un deporte que se practica en silla de ruedas. No se trata de una modalidad deportiva violenta. Aun así, implica una serie de aspectos tácticos y de seguridad que los jugadores y entrenadores deben tener muy claros. El rugby adaptado cuenta con numerosas ventajas. La principal es que no excluye a nadie. Pues, cualquier persona con discapacidad puede practicar este deporte, incluso las personas con un alto grado de discapacidad. Posiblemente, este hecho haya provocado su gran éxito, desde que llegase en 2001,  en nuestro país.

Una de las grandes peculiaridades del rugby adaptado es que cada equipo debe contar con sillas de ruedas de ataque y de defensa. También llamado Quad Rugby, este deporte, procedente de Canadá, tiene cada vez más visibilidad. Y es que, son muchas las personas que hacen especial mención a todos los beneficios, tanto físicos como mentales, que ofrece el rugby adaptado.

Casualmente, el rugby adaptado es uno de los deportes que más adaptación requiere. El terreno de juego es una pista de baloncesto, donde se dibujan dos porterías en cada campo. Para realizar los tan famosos ensayos, los jugadores deben cruzar la línea de fondo con el balón en su poder. Otra de las grandes adaptaciones del rugby adaptado es el balón. Se optó por adaptar el balón para que sea más sencillo de sujetar, debido a que este deporte permite la participación de jugadores con lesiones severas. Por ello, el esférico es similar al de voleibol, ya que el balón de rugby original (ovalado) es más difícil de sujetar.

Los equipos de rugby adaptado pueden ser mixtos y, al igual que ocurre en el baloncesto adaptado, los jugadores son clasificados en en relación a su habilidad funcional de 0,5 a 3,5. Los equipos, que deben estar formados por 4 jugadores en pista, nunca deben superar los 8 puntos en campo.

El rugby adaptado es un deporte con un largo recorrido. Su andadura comenzó en 1977, pero no se dio a conocer hasta las Olimpiadas de Atlanta en 1996. Su primera participación como deporte paralímpico fue en 2000 en Sidney. Hoy en día, es uno de los deportes paralímpicos con mayor número de seguidores, ya que su juego es dinámico y entretenido para todos los espectadores.

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