¿Qué es el respiro familiar y cuáles son sus ventajas?

Cuidar a un familiar, ya sea una persona mayor o con discapacidad, supone una serie de responsabilidades y una carga de trabajo que repercuten directamente en el cuidador, quien tiene que atender con el mismo grado de importancia sus propias necesidades. En muchas ocasiones, el cuidador tiende a preocuparse de la persona que tiene a su cargo y deja su vida en un segundo plano. Esta situación puede ser realmente grave si no se establecen límites o se cuenta con la ayuda de otras personas.

Un buen cuidado del cuidador repercutirá directamente en la persona a su cargo. La alegría, el optimismo y la felicidad se transmiten a la persona mayor o con discapacidad atendida, al igual que la tristeza y la pena. Los cuidadores deben tener en cuenta dos aspectos fundamentales, que mejorarán el cuidado y la relación con la persona a su cargo: cuidarse para poder cuidar y poner límites al cuidado.

Una de las mejores alternativas para el cuidado propio son las estancias de respiro. Estos programas se ofrecen, normalmente, a través de los ayuntamientos de las ciudades y pueblos o los Servicios Sociales de las CCAA. El objetivo de las estancias de respiro es ofrecer la posibilidad de contar con un apoyo durante el período de tiempo vacacional, para el fin de semana o para períodos de tiempo más puntuales, causados por alguna necesidad específica del cuidador, como puede ser una enfermedad.

Ventajas del respiro familiar

Estos servicios, que comenzaron a establecerse en la década de los 90, tienen diferentes ventajas, tanto para el cuidador como la persona mayor o con discapacidad. La descarga de cansancio acumulado beneficia a ambas partes.  Y es que, ningún aspecto es descuidado. Es el momento de retomar las relaciones sociales, las relaciones de pareja o aspectos del día a día que se dejan olvidados.  

En definitiva, es aconsejable dejarse ayudar por otras personas. De este modo, mejorará el cuidado propio del cuidador y la relación con la persona a su cargo. No se debe caer en el síndrome del cuidador quemado, para ello es recomendable establecer ciertos límites en el cuidado. El cuidador debe estar en condiciones óptimas y debe sentirse bien para poder transmitir esa sensación a la persona cuidada.

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