Los perros de terapia asistida son el fiel compañero de personas con discapacidad

Los perros de terapia asistida son el fiel compañero de personas con discapacidad

Tener una mascota ya es una alegría, son los fieles compañeros y llegamos a cogerles un cariño muy especial. Muchas investigaciones han demostrado que hay un apoyo y protección mutuo entre un animal y el dueño. Existen perros de terapia asistida que están adiestrados para cuidar y atender a personas de forma constante.

Sin un entrenamiento previo, muchos perros son un gran soporte emocional y ayudan a sobrellevar problemas de salud en los dueños, como puede ser una depresión, ansiedad, estrés postraumático… Se podría señalar en una escala superior a los perros terapia, estos son “cuidadores” de personas. Perros entrenados dan cariño y apoyo a personas con discapacidad, así como personas que padecen diabetes.

Proyectos que incorporan animales

Además, hay empresas que incorporan estos animales para dar una responsabilidad social corporativa. Como es el caso de Purina, comida para perros de la marca Nestlé, que realiza sesiones de terapia asistida en sus ediciones del Proyecto Guau. Los protagonistas fueron 15 jóvenes con discapacidad de la Asociación Centro Pedralbes (Barcelona) y tres cachorros. En el proyecto participaron 24 empleados de la compañía, estos voluntarios han convivido con los perros durante un año. En este periodo se han ido convirtiendo en perros de terapia asistida.

La entidad responsable dentro del Proyecto Guau es CTAC (Centro de Terapias Asistidas con Canes), fue la encargada en formar a los voluntarios, a través de programas específicos, para que tuvieran la capacidad y el conocimiento a la hora de adiestrarlos para que sean perros de terapia asistida. Las dos primeras ediciones del Proyecto Guau estaban centradas en el adiestramiento, buscando dar asistencia y mejorar la calidad de vida de niños con TEA (Trastorno del Espectro Autista).

Con estas terapias se logra humanizar hospitales, geriátricos, centros de día y penitenciarías. Además, también son una compañía las casas. Dan afecto y compañía, aspectos muy necesarios en muchos casos donde personas mayores con discapacidad sufren de exclusión social. A parte de protección, ya que al estar adiestrados suelen saber que hacer en algunas ocasiones o están pendientes de los dueños de forma constante.

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