Los encuentros interpersonales e intergeneracionales, una terapia innovadora que ayuda y favorece el cuidado de las personas dependientes

“La interacción entre jóvenes y mayores fortalece la comunidad como resultado del mutuo entendimiento”, argumentan Granville y Hatton-Yeo. Los programas intergeneracionales suelen tener beneficios para todos los participantes, no sólo a nivel individual sino también fuera de la propia persona.

La socialización, entre las personas mayores, es uno de los factores que más se deben de tratar con gente de todas edades y diferentes generaciones. El único objetivo es que este colectivo no se sienta apartado y cree vínculos de relación con todo tipo de personas. Una de las terapias más utilizadas es la reminiscencia, para lograr la estimulación cognitiva, para trabajar la memoria y para conseguir el autorreconocimiento a través del recuerdo de experiencias pasadas.

“A medida que los participantes aprenden a cambiar sus ideas sobre los otros, se va produciendo de modo simultáneo una autorreflexión y va teniendo lugar un proceso de entendimiento del propio Yo”, explican McGowan y Blankkenship.

Es muy importante que los mayores se sientan partícipes y activos, con el fin de fomentar su bienestar y su calidad de vida. Por ello, diferentes estudios recomiendan que los mayores se relacionen con grupos de otras edades, para que así se sientan personas proactivas y con iniciativa.

Los programas intergeneracionales se crearon para que todo esto sea posible. Estos pueden lograr desde un aumento de la vitalidad o un incremento en el sentimiento de valía personal, hasta una reintegración en la familia y en la vida comunitaria. En España, poco a poco se están realizando más programas de este tipo, aunque su práctica aún es deficitaria. Hay que destacar que, Andalucía es la comunidad autónoma que más programas intergeneracionales realiza.

Por otro lado, todas las actividades de este tipo que se están llevando a cabo en nuestro país han logrado la reducción del aislamiento y han mejorado la capacidad de las personas mayores para hacer frente a cualquier tipo de enfermedad física y mental. Es decir, los programas intergeneracionales han tenido repercusiones en la familia y el entorno de las personas mayores. En un nivel más individual, se producen mejoras del autoconcepto, de la autoestima y de la salud percibida y facilitan una mayor integración y participación comunitaria. “La vejez existe cuando se empieza a decir: nunca me he sentido tan joven”, Jules Renard, escritor y dramaturgo francés.

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