¿Las personas con discapacidad pueden divertirse con su silla de ruedas?

¿Las personas con discapacidad pueden divertirse con su silla de ruedas?

La silla de ruedas se convierte en una herramienta vital para las personas con discapacidad. Pues, gracias a ella pueden realizar todo tipo de tareas, ya sean laborales o personales. Sin embargo, la silla de ruedas puede convertirse en un ‘juguete’. Y es que, con la silla de ruedas se pueden realizar todo tipo de actividades, siempre que se desempeñen a un nivel amateur y no profesional. En este último caso, se debería utilizar material ortopédico adecuado.

De este modo, las personas con discapacidad pueden divertirse y disfrutar con su silla de ruedas. Pueden acoplar un parachoque y jugar a powerchair o a boccia. Pueden bailar, jugar y pasear. En navidad una de las actividades más reclamadas es el patinaje. Pues, los más atrevidos pueden disfrutar de una gran tarde de patinaje junto a sus familiares y amigos.

En definitiva, las sillas de ruedas son una herramienta para la vida diaria, pero también lo son para el ocio y diversión de las personas con discapacidad. Piensa en tus zapatos, aquellos que usas para bailar, jugar o pasear. Bien, la silla de ruedas se convierte en los zapatos de las personas con diversidad funcional y con ella pueden jugar, bailar y reír con los amigos.

La silla de ruedas Kahlo cuenta con múltiples funcionalidades, que les permiten a las personas con discapacidad hacer uso de ella en entornos interiores y exteriores. Además, dispone de un sistema de control que ofrece la posibilidad de adaptar la velocidad de la silla de ruedas a las circunstancias y el entorno, así como su innovador sistema de amortiguación personalizado, que permite circular por diferentes tipos de terreno y desniveles.

Usuaria de la silla de ruedas Kahlo en entorno exterior

Jugadores de powerchair argumentan que es una sensación increíble utilizar tu herramienta de día a día –silla de ruedas– para jugar y divertirse. Ellos son el verdadero ejemplo de que el secreto está en la actitud. Y es que, el problema no está en tener una discapacidad, sino cómo afrontarla.

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