La ley obliga a las empresas a contratar personas con discapacidad

Quizá el aspecto más difícil de mejorar en el ámbito inclusivo es el laboral. Todavía hay demasiadas diferencias entre las tasas de población ocupada y en paro entre personas con y sin discapacidad. Es por esta razón, que es necesario recordar la importancia que tiene el trabajo en la vida de las personas, así como recordar a las empresas la Ley LISMI que obliga a las empresas con más de 50 empleados a incorporar en su plantilla a personas con discapacidad.

Las tasas de inactividad y desempleo siguen siendo muy altas desde el comienzo de la crisis en 2008. En España, actualmente el 13,8% de la población se encuentra en el paro, siendo más hombres que mujeres los que trabajan. Asimismo, si hay un sector de la población que presenta diferencias con respecto a la ocupación laboral es el de las personas con diversidad funcional, donde las tasas llegaron a alcanzar el 28,62% de la población en paro, mientras que para las personas sin discapacidad fue de casi diez puntos menos, 19,49 %, en 2016.

¡La silla de ruedas que lo ha puesto todo patas arriba!

A pesar de los resultados, la Ley de Integración Social de Personas con Discapacidad (ley 13/82 LISMI) obliga a las empresas con 50 o más trabajadores a tener el 2% de su plantilla cubierta por personas con discapacidad. Sin embargo, la LISMI presenta algunas excepciones como la imposibilidad de cobertura de la oferta de empleo o cuando se acrediten cuestiones que verdaderamente dificulten la contratación de personas con discapacidad.

Las empresas que cuenten con el Certificado de Excepcionalidad del Servicio de Empleo deben aplicar una serie de medidas alternativas que ayuden a favorecer la inclusión laboral:

  • La prestación o compra de bienes para Centros Especiales de Empleo.
  •  Donaciones o acciones de patrocinio de carácter monetario a alguna asociación o fundación que tenga como objetivo la formación profesional, la inserción laboral y la creación de empleo para las personas con diversidad funcional.
  • Constitución de enclaves laborales con Centros Especiales de Empleo.

Además, algunas organizaciones como la Fundación ONCE e ILUNION ofrecen asesoramiento a empresas que quieren incorporar en su plantilla a personas con diversidad funcional. Por lo que ahora no tienen ninguna excusa para no convertir su empresa en un espacio inclusivo. El trabajo es fundamental en la vida de las personas, no solo es una herramienta para llegar a fin de mes, sino que también nos ayuda a crecer; tanto a nivel personal, como profesional. En definitiva, el trabajo nos ayuda a sentirnos útiles para la sociedad, así como respetados por nuestros compañeros. Por lo que es fundamental apoyar y defender la inclusión, pero sobre todo en el ámbito laboral.

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