La superación de los alumnos con movilidad reducida

Es admirable el espíritu de superación de los alumnos con movilidad reducida. Ante un entorno poco accesible consiguen vencer las barreras.

“En el cole me ponen en una clase normal porque yo también lo soy, sólo tengo un pequeño problema que los demás no tienen”, narra Daniel López, alumno del C.P. Luis Cernuda. Esta escuela es una de las instituciones más preparadas para la integración de los niños con diferentes tipos de discapacidades, cuenta con instalaciones y con especialistas destinados a trabajar la evolución de los estudiantes con movilidad reducida. Los docentes se convierten en guías, aseguran la formación de los escolares y velan por su adaptación.

Según la Asociación a favor de las personas con Discapacidad Intelectual de Elche (ASPANIAS), alrededor del 32% de los ciudadanos ilicitanos se han visto afectados por los recortes en sanidad. María Luisa Febrer, psicóloga del centro, manifiesta que “no se ha dejado de conceder material ortopédico, pero hay que justificar sus necesidades”. El colegio “no se ha visto perjudicado”, reconoce María José Martínez, fisioterapeuta del centro educativo. Los especialistas inculcan a los escolares que el material es muy valioso en su aprendizaje, el éxito se multiplica, se consigue un mayor resultado en todo lo que concierne a la evolución estudiantil. “Los recortes no se han notado, aunque hay cosas que se podrían mejorar, como en todos los sitios”, argumenta María José Martínez.

Las sesiones de fisioterapia son fundamentales para el desarrollo de los alumnos con movilidad reducida.

Estas clases tienen un valor añadido, se ejercita una gran parte psicológica, porque la fisioterapeuta intenta “motivarles al máximo para que el resultado sea lo más gratificante posible”. Los estudiantes realizan todo tipo de actividades,  “lo más importante es que se sientan involucrados”, señala la psicóloga del centro.

Estos alumnos con movilidad reducida son pequeños guerreros que se superan día a día. Daniel López es un niño travieso, inquieto y juguetón. Como otros jóvenes, tiene muchas ganas de crecer y aprender, sabe que el colegio es fundamental en su desarrollo: “En las sesiones de fisio me doy cuenta de que puedo hacer cosas que antes de entrar a clase creía que no era capaz de hacerlas”. El alumno asegura ser “uno más” entre sus compañeros: “Muchas veces me ayudan, por ejemplo, a terminar los deberes”. El estudiante juega y se relaciona con los demás estudiantes en el recreo: “Mi problema no me impide estar con las personas que no lo tienen”. Los alumnos con movilidad reducida tienen una dificultad añadida en su vida: “Los demás hacen cosas que yo no puedo hacer o que me cuestan más, pienso que debe de ser muy fácil, pero para mí es muy difícil”, expresa Daniel López.

A pesar de todas las limitaciones que tienen a diario, estos niños no se rinden: “De mayor quiero ser masajista, es lo que me gusta, si me lo propongo lo puedo conseguir, como logré andar con muletas” narra el joven. Sentirse integrado, como señala Daniel López, será esencial en el futuro de este pequeño que es un ejemplo para la sociedad. “Sé que tengo un problema, pero no me va a impedir conseguir lo que quiera”, sella Daniel López.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *