La historia de superación del atleta Daniel Jacobs

Daniel Jacobs, actual campeón del mundo del peso medio de la IBF. Imagen: beIN SPORTS

Daniel Jacobs, el boxeador profesional americano y ganador del título de la Asociación Mundial del Boxeo, tuvo que enfrentarse a su mayor contrincante en 2011: el cáncer. Esta historia de superación comenzó hace ocho años, cuando el atleta neoyorquino estaba en Irak visitando a las Fuerzas Armadas de USA. Durante su viaje como orador motivacional de las tropas americanas, Jacobs comenzó a sentir un terrible dolor de piernas. Fue ahí, cuando se dio cuenta de que algo no funcionaba correctamente en su cuerpo, y decidió emprender la vuelta a Estados Unidos. Finalmente, allí le diagnosticaron el osteosarcoma (cáncer de huesos) y comenzó su proceso de recuperación en el Hospital presbiteriano de Nueva York.

El tumor estaba cortando la circulación en mis nervios y en dos semanas me quedé paralizado. Primero fui con un bastón, pasé a usar muletas, luego un andador y de ahí a una silla de ruedas”, comenta Daniel Jacobs, según publica el diario Marca.

Vídeo silla de ruedas Kahlo

Daniel Jacobs es conocido como “el hombre milagro”, no solo por la gran cantidad de victorias que acumula en el ring, sino por superar con éxito esta terrible enfermedad que le provocó una parálisis y por la que estuvo cerca de perder la movilidad. Aunque los médicos le avisaron de la probabilidad de que jamás pudiera volver a caminar, Daniel Jacobs volvió a el ring tras 19 meses de un largo tratamiento de quimioterapia.

En el año 2012, “el hombre milagro” volvió a los combates tras dos años de lucha contra el cáncer. El primer combate que tuvo fue contra el boxeador Josh Luteran, al que consiguió vencer en tan solo un asalto.

Desde entonces, Daniel Jacobs es considerado todo un ejemplo de superación, no solo en el mundo deportivo, sino por la sociedad en general. El “hombre milagro” no para de ganar, de superar combates y de luchar contra la enfermedad. Aunque siempre con afán de superación y con unas ganas de vivir tremendas. En la vida, lo importante, no son las cartas que te tocan, sino saber jugarlas bien y con buena actitud.

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