La falta de transporte accesible afecta a la vida laboral de las personas con discapacidad

Por si no fuera lo suficientemente difícil encontrar trabajo para las personas con discapacidad. Una vez se consigue un empleo, hay que formularse la siguiente pregunta: “Y ahora, ¿cómo voy hasta allí?”. El transporte es un servicio básico utilizado para desplazarse por la ciudad, ir a la escuela o al trabajo. Una de las limitaciones más importantes a la que tienen que hacer frente las personas con discapacidad es esta. En muchos lugares, no existe ni tan si quiera la posibilidad de ir al trabajo en transporte público; en otros, por ejemplo, el transporte no está en las condiciones adecuadas para ser utilizado o no hay el suficiente número de plazas disponibles. Este es el principal motivo que dificulta su inclusión, y a su vez, la razón que explica que tres de cada cuatro personas con discapacidad estén desempleadas.

¿Qué opciones hay?

  • Coche adaptado: Está claro que la mejor opción es la de sacarse el carnet y comprarse un coche para adaptarlo, pero también es la opción más cara. No todas las autoescuelas ofrecen este servicio, y las pocas que hay son más caras. Por no hablar, de lo que cuesta comprar un coche así o adaptar el que ya se tiene.
    “Comprar un coche que se pueda adaptar, que sea amplio para que puedas entrar con tu propia silla de ruedas, adaptarlo y sacarte el carnet ronda, en total, los 75.000-90.000 €”, según un artículo editado por la Fundación Adecco.
  • Autobús: Este medio de transporte es una de las opciones más económicas para llegar al trabajo, ya que muchos ayuntamientos ofrecen descuentos para favorecer la inclusión de las personas con discapacidad. Aunque el transporte público, en general, no suele ser del todo puntual. Por lo que salir bastante pronto de casa es casi obligatorio si se quiere coger el bus. En muchas ocasiones, no hay suficientes asientos para personas con discapacidad o estos están ocupados por otras personas. Pero todo depende de cruzarse con personas amables que nos echen una mano. Otro problema, a la hora de subirle al autobús, es el de las escaleras mecánicas, que en muchos casos, están rotas o en mal estado.
  • Metro: En ocasiones, sucede que el metro sí que está adaptado o cumple los requisitos mínimos de accesibilidad, pero llegar a él a tiempo se vuelve misión imposible porque el ascensor no funciona o porque ya está ocupado. Sí que es cierto, que dentro del transporte público, es uno de los más rápidos, o al menos más que el autobús.
  • Taxi: Los “eurotaxis” también son una buena alternativa para sustituir al transporte público en el desplazamiento al trabajo. Pero también suelen ser bastante caros como para usarlos todos los días. De igual modo, en algunos municipios existen ayudas que cubren parte de los gastos que conlleva coger un taxi adaptado.

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