La depresión es la principal causa mundial de discapacidad

La depresión es un trastorno mental que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. Según muestra la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 800.000 personas se suicidan cada año, siendo la depresión las segunda causa de muerte en los jóvenes que están entre los 15 y los 29 años.

La depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.

Existen muchos tipos de depresión, desde las más leves -que pueden tratarse sin necesidad de medicamentos-, hasta el estado más severo de esta, que puede derivar en suicidio, y que necesita de medicamentos y otras terapias para su recuperación. La depresión mayor puede considerarse una discapacidad psíquica o una enfermedad mental, debido a que los factores de vulnerabilidad de las personas que lo sufren son similares a los de otras personas con discapacidades concretas.

Ver artículo Fundación Juan XXIII Roncalli: ¿Puede la depresión derivar en una discapacidad?

Tipos de depresión

  1. Trastorno Depresivo Mayor: No solo afecta a los pensamientos y sentimientos de una persona, sino también a su comportamiento, derivando a veces en problemas físicos y emocionales. Las personas que se enfrentan a este tipo de trastorno tienen dificultades para llevar a cabo las actividades cotidianas. Los síntomas más comunes son: tristeza, frustración, pérdida de interés por la mayoría de sus actividades diarias, ansiedad, sentimientos de inutilidad y/o culpa, etc…
  2. Distimia: Es un tipo de trastorno del estado de ánimo. Los síntomas suelen ser leves, y no está considerada como un episodio depresivo. Suele darse durante cortos periodos de tiempo en el que la persona se siente abatida, apática y sin interés por casi nada. La distimia afecta a el 1,5% de los ciudadanos españoles cada año, según muestra un estudio realizado por ESEMeD-España.
  3. Trastorno ansioso-depresivo: Se caracteriza porque en él aparecen síntomas tanto de depresión como ansiedad. El trastorno ansioso-depresivo está marcado por un elevado nivel de afecto negativo (dolor emocional, irritabilidad, sentimientos de culpa y baja autoestima).
  4. Depresión atípica: Se llama así porque este tipo de alteración no presenta los síntomas de la depresión tradicional, por lo que es muy difícil de diagnosticar. Los síntomas más comunes son: hipersomnia (aumento del deseo de dormir), aumento de peso, hipersensibilidad (miedo al rechazo), pensamientos auto-destructivos. Además, el estado de ánimo de quien padece depresión atípica puede mejorar con la llegada de buenas noticias.
  5. Trastorno afectivo estacional (TAE): Los síntomas depresivos aparecen cada año durante la misma época. Cuando esta acaba, los sentimientos negativos desaparecen con ella. Por ejemplo, si una persona sufre depresión con la llegada del invierno -y la reducción de las horas de luz-, y sin embargo, con la llegada de la primavera -más horas de luz-, su estado de ánimo vuelve a la normalidad.
  6. Trastorno bipolar: Las personas que padecen trastorno bipolar experimentan cambios bruscos en su estado de ánimo. Un día se levantan felices y más cargados de energía de lo habitual (episodio maniaco), y al día siguiente  se sienten tristes y deprimidos (episodio depresivo).
  7. Ciclotimia: El trastorno ciclotímico está considerado un tipo de trastorno bipolar leve, caracterizado por la presencia de múltiples episodios de ánimo elevado, alternados con episodios de depresión leve que no llegan a considerarse síntomas de depresión mayor.

Existen diversos tipos de tratamientos para lidiar con la depresión, pero la elección de uno u otro, o incluso la combinación de ambos, dependerá de la persona y del tipo de trastorno que padezca. Los profesionales sanitarios ofrecen tratamientos psicológicos, como la activación conductual, la terapia cognitiva conductual, la psicoterapia interpersonal, o medicamentos antidepresivos. Sin embargo, los especialistas también deben tener en cuenta los efectos secundarios que puede producir la ingesta de medicamentos para combatir la depresión, como la somnolencia o la dependencia a los antidepresivos.

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