La cruda realidad de la acondroplasia

La cruda realidad de la acondroplasia

Carolina Puente / Imagen del diario ABC

La acondroplasia es la forma más frecuente de enanismo. Es una alteración ósea de origen cromosómico, caracterizada porque todos los huesos largos están acortados simétricamente, siendo normal la longitud de la columna vertebral, lo que provoca un crecimiento disarmónico del cuerpo. Todos hemos visto alguna vez a una persona de baja estatura, pero muy pocos sabemos cómo afecta esa condición en el día a día a lo largo de la vida.

Kary Rojas, profesora y colaboradora de la Fundación ALPE de Acondroplasia y otras Displasias Esquéleticas con Enanismo en Colombia, expresa que “el mundo está diseñado para un determinado modelo o estereotipo de ser humano, cada cosa se construye sin pensar en esta población que se ha convertido en una de las más afectadas por la discriminación y el rechazo, son los llamados discapacitados”.

Hablar de discapacidad es hablar de una capacidad diferente. Todos tenemos limitaciones, nadie es perfecto. Por lo tanto, no hay que tratar de manera diferente al otro. Todos somos iguales y todos merecemos las mismas oportunidades y los mismos derechos. El reto a conseguir es una sociedad integradora e inclusiva 100%, ya que de este modo no se dejará a nadie indiferente.

Carolina Puente es la protagonista de una historia digna de admirar. La joven ovetense de 26 años tiene acondroplasia y, a pesar de ello, se caracteriza por su simpatía, su carisma y su carácter emprendedor. Pasó 10 años en silla de ruedas, tratando día a día con médicos y fisioterapeutas. Una época muy dura, sobre todo cuando se pasa en la niñez. Sin embargo, Carolina Puente nunca tiró la toalla y siempre pensó a lo grande.

Carolina Puente tiene aficiones, como todo el mundo. Le encanta estudiar, estar con los amigos, arreglarse, etc. Una de sus principales aficiones son las redes sociales, donde centra su atención en la acondroplasia. “Mi intención es que se normalice mi discapacidad. Si consigo un trabajo quiero que sea por mis capacidades y conocimientos, al igual que si me tienen que despedir”, explica Carolina Puente.

Carolina Puente ha sufrido épocas muy duras, sobre todo el período escolar. Ha tenido que lidiar con burlas, risas, comentarios, miradas, etc. Antes de ir a la universidad, la joven se dio cuenta de que su período escolar fue duro, donde la discriminación estuvo más que latente, una situación que padecen todas o la mayoría de personas con acondroplasia. “De pequeña sufrí buylling. Siempre pensaba que de esto se sale. Tienen que haber una vida mejor por narices. Y así fue”, comenta Carolina Puente.

La acondroplasia nunca ha sido un impedimento para Carolina Puente, que ha cumplido todas las metas que se ha marcado. Su metro treinta de estatura no ha sido un obstáculo para que la ovetense haya logrado entrar a la universidad y esté a nada de terminar la licenciatura en Administración y Dirección de Empresas. “La condición me limita, pero no me supone límites para lo que quiero hacer. Los límites te los pones tú”, exclama Carolina Puente.

Hay una cruda realidad enmascarada por el bajo número de personas que sufren acondroplasia, una mutación genética que padece aproximadamente 1 de cada 20.000 personas. En España no existe un censo oficial para saber el número exacto. “Somos la única discapacidad que causa risa”, señala Carolina. A día de hoy todavía existen espectáculos que denigran a personas con dicha condición.

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