La alteración que sufren los cuidadores en sus vidas

La vida de los cuidadores va cambiando muy lentamente, tanto es así que ni ellos mismos se dan cuenta de que poco a poco se ven atrapados en una espiral de la que es muy complicado salir. Un 54% de cuidadoras declara que las tareas de cuidado les han producido alteraciones en su carácter y en el estado de ánimo. El denominado síndrome del cuidador apagado, es muy común entre este colectivo, que suele estar formado por familiares, en especial por mujeres de 40 a 60 años de edad.

La carga es tal que muchos ven condicionadas sus vidas, la que tienen fuera de sus tareas de cuidado. Muchos acarrean estrés emocional, debido al factor psicológico que conlleva el cuidado de una persona dependiente. Un 49% de cuidadores tienen problemas de salud mental o síntomas a nivel psicoafectivo.

A esto hay que sumarle el esfuerzo físico, que en muchas ocasiones suele acabar en lesiones muy graves. Con el paso de los años, estas mujeres ven afectadas sus articulaciones y sus músculos, tras el gran esfuerzo que realizan durante demasiadas horas, en un período que se puede alargar muchos años. A pesar del gran despliegue físico que realizan, muchas cuidadoras no dejan de desempeñar sus labores de cuidado, ya que se sienten responsables de que su paciente esté en buenas condiciones y esboce una sonrisa día a día.

Además, hay que añadir el alto grado de compromiso de muchas de ellas, a casi un 60% les acaba perjudicando en su salud, un 76% presenta dolores osteoarticulares y de espalda.

Para poder sobrellevar en mejores condiciones todo el período de cuidado y no acabar sufriendo el tan temido síndrome del cuidador, es aconsejable pedir ayuda, tanto física como emocional, a familiares, amigos o, incluso, colectivos que están especializados en proporcionarla. Es imprescindible saber separar las obligaciones de cuidado con el ocio y el tiempo libre del cuidador. Al fin y al cabo son personas que, en muchos casos, también tienen que realizar tareas domésticas una vez acabada su jornada de asistencia a la persona dependiente. No hay que olvidar el ocio y el descanso, es conveniente establecer un descanso dentro de la jornada de cuidado y un día a la semana, como mínimo, para desconectar y disfrutar del tiempo libre. Todo esto ayudará a que el cuidador realice mejor sus tareas y no vea afectada su vida tan drásticamente. El deporte es otra vía de escape, que sirve para despejar la mente y desconectar de todas las obligaciones diarias.

En definitiva, los cuidadores desempeñan una gran labor para todas aquellas personas que ven limitadas sus vidas, que se encuentran barreras día a día. Todos estos cuidadores son fundamentales en las vidas de muchas personas, por eso hoy, 5 de noviembre, se les homenajea con el Día del Cuidador. Un acto que les reconoce su importancia dentro de la sociedad.

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