Integración social, atención temprana y estimulación cognitiva para mejorar la calidad de vida de las personas con síndrome de Down

Integración social, atención temprana y estimulación cognitiva para mejorar la calidad de vida de las personas con síndrome de Down

La integración social, la atención temprana y la estimulación cognitiva han hecho posible la mejora de la calidad de vida de las personas con síndrome de Down. A su vez, la investigación acerca de su origen ha generado que se puedan establecer estrategias para mejorar las habilidades cognitivas. Gracias a estos avances se ha optimizado la atención médica, que ha provocado que la esperanza de vida de personas con síndrome de Down alcance niveles inimaginables hace más de 15 años.

La existencia de un cromosoma de más en el par 21 es el responsable de la existencia del síndrome de Down. Es decir, las personas con síndrome de Down tienen 47 cromosomas en lugar de los 46 habituales. Mara Dierssen, investigadora del Centro de Regulación Genómica y referente mundial en neurobiología del síndrome de Down, explica que ese cromosoma de más es “un exceso de más de 300 genes”. Por ello, es necesario “entender cuáles son los genes más importantes cuyo exceso contribuye a los déficit cognitivos de forma más decisiva”, narra Mara Dierssen.

En diferentes investigaciones, el equipo que dirige Mara Dierssen ha podido identificar algunos elementos que son más importantes para el aprendizaje y las funciones cognitivas, como el gen DYRK1A, que cuando se expresa en exceso contribuye a la reducción del tamaño de algunas áreas cerebrales, a alteraciones en la comunicación neuronal y a defectos en el aprendizaje y la memoria.

En la investigación de sustancias que trabajen directamente los genes alterados, Mara Dierssen y su equipo han desarrollado un preparado dietético que contiene un compuesto natural del té verde (epigalocatequina galato o EGCG), que modula la actividad del gen DYRK1A. “Este preparado actúa sobre muchas vías del cerebro y tiene un efecto más suave –fisiológico- que los psicofármacos clásicos, que tienen efectos más potentes pero se dirigen más a los síntomas que a la causa”, expresa Mara Dierssen.

Integración en la sociedad

En relación a la integración en la sociedad, se han producido avances en los últimos años. Sin embargo, existe la necesidad de asentar unas bases que hagan posible una integración universal de las personas con síndrome de Down. El primer paso es fomentar la integración a nivel educativo. Pues, “a pesar del alto porcentaje de personas que reciben una educación integradora, muy pocas terminan la secundaria y su integración laboral también es baja. Esta situación puede cambiar si mejoramos la capacidad intelectual”, argumenta Mara Dierssen.

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