Eva Casado terminó la carrera de violín sin poder levantarse de la cama y será futura directora de orquesta

Eva Casado nació en Cerdanyola del Vallès (Barcelona) y a sus 23 años estudia en EEUU con una beca de excelencia para ser directora de orquesta. “Tienes que mostrar autoridad y siendo chica y en silla de ruedas, cuesta el doble”, explica Eva Casado. La joven barcelonesa terminó sus estudios desde casa, debido al Síndrome de Fátiga Crónica que padece. Siempre se ha caracterizado por sacar muy buenas notas tanto en la Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC) como en el propio Grado Profesional de Violín, el cual terminó sin poder levantarse de la cama y con una profesora particular.

Eva Casado tuvo que utilizar “tapones para reducir el estímulo auditivo, aguantando muy mal la luz, porque no podía leer”. A los 12 años una mononucleosis le derivó en el Síndrome de Fatiga Crónica que padece. Sin embargo, este hecho no le ha impedido conseguir su sueño. Este no es otro que convertirse en la primera alumna de la ESMUC que logra una beca de excelencia para estudiar en la West Virginia University (EEUU). Un programa de intercambio similar al ERASMUS. Allí no era pionera. Pues, hacía tiempo que el campus de la universidad estadounidense estaba adaptado para las personas con discapacidad. “Me impresionó la mente abierta que había, unas ideas muy claras acerca de incluir la diversidad y cómo eso favorece tanto al alumnado como a la disciplina”, narra Eva Casado.

La historia de Eva Casado y la música

Eva Casado comenzó su relación con la música a los 5 años, cuando empezó a gustarle y sus padres decidieron apuntarle a violín. A sus 12 años cayó enferma y tuvo que interrumpir su trayectoria musical. A los dos años de aquel parón retomó su carrera desde casa, al igual que sus estudios de secundaria. La andadura de Eva en el mundo de la música no ha sido nada fácil. Hasta los 18 años no pudo aguantar un determinado tiempo sentada en la silla de ruedas. Cuando, por fin, lo consiguió se encontró con el problema de que no podía examinarse para entrar a la ESMUC. Las pruebas de acceso no estaban adaptadas, pero su familia no se quedó con los brazos cruzados. Llevaron el caso al Parlament de Catalunya y en 2012 Eva ya había sido admitida. Con mucho esfuerzo consiguieron que se modificara la normativa para que “los aspirantes con necesidades especiales derivadas de discapacidades físicas y sensoriales” pudiesen, por ley, “solicitar los recursos que necesiten”.

Eva Casado también terminó los estudios del ciclo superior. Pero, ha sido su nota en la carrera de violín (sobresaliente) la que ha propiciado que, en la actualidad, disfrute de una Beca La Caixa de Excelencia, para seguir con el Máster en la Universidad de Florida, que está especializado en Dirección Orquestal y está cursando en la actualidad. Durante este tiempo, además de formarse en interpretación y dirección, Eva Casado se ha dedicado a investigar la relación entre diversidad funcional y música y lo que se pueden aportar mutuamente. “El problema es que mucha gente directamente no llega. En primer lugar porque los conservatorios no están lo suficientemente adaptados y segundo por esa mentalidad que da por supuesto que no vas a llegar”.

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