“Si tuviese que especializarme de nuevo, no dudaría en volver a hacerlo en la geriatría”

Laura Rodríguez (Elche, 1994) es enfermera en una residencia de ancianos de Alicante, donde se encarga de la prevención de caídas, de úlceras, enfermedades cardiovasculares, etc. La joven de 24 años decidió especializarse en el sector de la geriatría. Y es que, considera que las personas mayores o dependientes “están olvidadas en nuestra sociedad, en muchas ocasiones”. Laura Rodríguez trabaja día a día para curar, prevenir y atender a sus pacientes, pero sobre todo para mejorar el bienestar y calidad de vida de ellos. “Trabajar con personas mayores es muy bonito, es muy reconfortante a nivel personal”, explica Laura Rodríguez.

Pregunta: Tu Trabajo de Fin de Grado trató sobre el ámbito de la geriatría, ¿por qué decidiste especializarte en este colectivo?

Respuesta: Cuando empecé a estudiar me gustaba más la pediatría y tenía pensado especializarme en ese ámbito. Pero, cuando hice prácticas en centros de salud y centros de atención primaria traté con pacientes de la tercera edad. Me gustó mucho, porque son personas muy agradecidas pese a ser un colectivo un poco olvidado, aunque parece que está cambiando un poco su grado de importancia en la sociedad. Creo que hay que estar más encima de ellos y hacer mucho más por ellos. Es decir, se les debe tener más en cuenta y que no caigan en el olvido. Me gustó tratar con ellos en las prácticas y por ello decidí especializarme en el colectivo de las personas mayores.

Pregunta: Has hablado de tus prácticas mientras estudiabas la carrera, ¿cómo fue aquella experiencia?

Respuesta: Pues trabajé especialmente con ancianos encamados. Con estos pacientes se viven circunstancias complicadas, porque muchos de ellos padecen úlceras por presión y es difícil combatirlas. Además, en muchos casos aparece la sobre carga del cuidador, por lo que también hay que tratar con ellos: aconsejarles, asesorarles e incluso atenderles.

He detectado varios casos de sobre carga del cuidador, con quienes se debe seguir un procedimiento. Hay que hablar con ellos y asesorarles, valorar el caso y, si fuese necesario, consultar con la trabajadora social. Hay que tenerles en cuenta y, en caso de necesidad, intervenir porque físicamente y mentalmente acaban agotadísimos. Hay que tener en cuenta que trabajan 24h al día, durante muchos años.

P: ¿Qué procedimiento se debe seguir para atender a un cuidador?

R: Siempre intentas hablar con ellos y explicarles que necesitan descansar, que es muy importante para ellos y para el paciente. Deben descansar aunque sea un día a la semana, porque de otro modo se agravará la sobrecarga que padecen.

Si el caso es muy delicado, hablo con la trabajadora social del centro de salud y ya servicios sociales tiene que valorar el caso. Se realiza una valoración para ver si se puede sumar algún voluntario a la causa, para descargar de trabajo al cuidador principal. Hay varios recursos que se valoran. Uno de ellos es la evaluación de problemas físicos, ya que muchos de ellos hacen mucha sobre carga con tareas de esfuerzo físico. En estos casos, se les aconseja ir al medio y al fisioterapia, para controlar y evaluar todo el esfuerzo físico que realizan.

P: ¿Qué consejos les daría a los cuidadores de las personas mayores?

R: Que se dejen ayudar, que no eres peor cuidador/a por mirar por ti. Al fin y al cabo, tu estado anímico repercutirá en la persona que esté a tu cargo. Así que, mi mayor consejo es que se dejen ayudar, que escuchen y acudan a especialistas en caso de necesidad.

P: ¿Te has encontrado casos de depresión en los cuidadores?

R: Sí, tanto depresión en la persona mayor como en el cuidador. Se considera síndrome, está establecido como enfermedad y los síntomas son equiparables a la depresión.

He visto más de un caso. Quieren hacerlo todo, no pueden y acaban sintiéndose culpables. Muchos de ellos se aíslan y caen en un círculo vicioso, que no les beneficia en nada y tampoco a la persona mayor.

P: ¿Cómo es trabajar con personas mayores?

R: Es difícil sobre todo porque el colectivo que hay en la residencia, en su mayoría, son personas que padecen alzhéimer o tienen enfermedades físicas muy avanzadas. Es decir, son dependientes para todo. Por lo tanto, hay que estar muy pendientes de ellos. Tenemos que sentarles para comer, realizar cualquier movimiento de transferencia, labores de higiene, etc.

En estos casos, el esfuerzo físico es muy grande, sobre todo para las auxiliares de enfermería, que son las encargadas de realizar todas las tareas de traslado y de atención a los pacientes de la residencia.

Hay que tener en cuenta que es una profesión totalmente vocacional. Debes sentir tu profesión para poder trabajar en este colectivo y en este ámbito. Pues, se trata con temas muy difíciles y hay que saber llevarlos.

Si no te gusta el que sale perjudicado es el paciente. Por ello, para trabajar de enfermera de personas mayores y dependientes debes sentir aquello que haces.

Por su parte, es un colectivo muy agradecido. Ayudar a personas que tienen muchas limitaciones es muy bonito. A veces es un colectivo hasta olvidado y trabajar con ellos es muy reconfortante. Si tuviese que especializarme de nuevo, no dudaría en volver a hacerlo en la geriatría.

P: ¿Cómo acabas después de una larga jornada laboral?

R: Psicológicamente acabo bastante cansada, porque a los pacientes hay que tratarles con mucha delicadeza, ya que muchos de ellos tienen enfermedades muy avanzadas. Tratar con tantos pacientes, que padecen en su mayoría enfermedades tanto físicas como mentales, es complicado. Además, son numerosos pacientes a los que tengo que atender y, en numerosas ocasiones, debo atenderles al mismo tiempo, por lo que hay jornadas en las que termino agotada psicológicamente.

Por otro lado, también tengo que mantener informadas a todas las familias de los pacientes. Esta es una tarea difícil. Pues, cada familia quiere que su familiar ingresado esté correctamente atendido. Por ello, cada consulta debe ser diferente ya que cada paciente tiene necesidades distintas. En definitiva, hay que ser enfermera, pero también hay que saber cómo hablar y cómo tratar a los pacientes y a sus familiares.

Físicamente depende del día. Hay días en los que tengo que hacer más consultas en las habitaciones y hacer esfuerzos físicos con los pacientes. Pero, generalmente el cansancio es mayor a nivel psicológico.

P: Muchas personas mayores dependientes sufren numerosas enfermedades que, como bien comentas, están en un grado muy avanzado. ¿Te atreverías a decir cuál es la enfermedad más común que sufren las personas mayores?

R: Las personas mayores de la residencia padecen sobre todo úlceras por presión. Para estas enfermedades es conveniente que el/la paciente esté un ‘ratito’ en la cama, un ‘ratito’ en el sofá, un ‘ratito’ en la silla de ruedas, etc.

Además, hay que tener en cuenta otros muchos factores para combatir estas enfermedades. La nutrición y la hidratación son muy importantes. Por ello, es conveniente establecer una dieta acorde a las necesidades de cada paciente.

P: La alimentación juega un papel fundamental en las personas mayores, pero ¿qué otro tipo de prevenciones se deben tomar con las personas de este colectivo?

R: La prevención de caídas es muy importante, porque está demostrado que una persona que empieza a caerse empeora a nivel físico y mental. Por ello, es recomendable adaptar las casas, saber hasta qué límite puedes levantar a una persona tú solo/a, etc.

En el momento que empiezan a aparecer las caídas, las fracturas, roturas de caderas, traumatismos… es una mala señal. Por todo esto, es muy importante la prevención de caídas.

Hay que ofrecer medidas de apoyo dentro de las posibilidades de cada uno para solucionar este problema cuanto antes. Normalmente se valora el ambiente y el entorno de la persona mayor. Así como, si padece o no algún tipo de enfermedad que cause todo este tipo de caídas. Finalmente, hay que actuar en base a todo ello.

P: ¿Qué consejos les darías a todos los cuidadores no profesionales, para evitar que se produzcan estas caídas?

R: Es difícil, porque en casa siempre es más complicado. Siempre que se pueda yo lo primero que aconsejaría sería adaptar el baño. Es muy importante.

Por otro lado, aconsejaría buscar algún tipo de medida para realizar los movimientos de transferencias de un modo más seguro, disminuyendo todo el tipo de riesgo que exista. A veces son casas antiguas o poco adaptadas y es muy complicado adoptar todas estas medidas. Sé que es muy fácil decirlo. Pero, dentro de las posibilidades de cada familia aconsejaría adoptar alguna de estas medidas. Además, aconsejo a todo el mundo a que se informe porque es un tema donde existe mucha desinformación.

P: Has hablado de cómo tratar las enfermedades de estos pacientes, pero ¿cómo hay que tratar a los pacientes que sufren estas dolencias?

R: Sobre todo actuar a nivel preventivo. Hay que intentar hacer cambios posturales, hacer valoraciones analíticas para ver su estado de nutrición. También afecta mucho la deshidratación.

Otro factor muy importante es la inspección del paciente, porque puede que tenga una úlcera por presión y como no se le cambia de postura no puedes comprobar si tiene o no alguna úlcera por presión. Por ello, se le debe inspeccionar con bastante frecuencia, para evitar que la úlcera por presión esté en un estado avanzado cuando se localice.

P: Además de las úlceras por presión, ¿qué otros problemas puede presentar una persona encamada o que está diariamente en posición de sedestación, durante largos periodos de tiempo?

R: Estas personas pueden presentar problemas de circulación, abandono de la higiene, depresión, pérdidas funcionales, etc.

P: La silla de ruedas Kahlo está diseñada para mejorar la calidad de vida tanto de las personas mayores o dependientes y de sus cuidadores. ¿Qué piensas que puede ofrecer nuestra silla de ruedas Kahlo a pacientes y cuidadores?

R: Vuestra silla de ruedas disminuiría el grado de caídas, ya que se realizarían los movimientos de transferencia de un modo más cómodo y seguro. A nivel personal, pienso que me facilitaría mi trabajo diario, para realizar curas, valorar cualquier herida, etc. Me permitiría levantar a los pacientes y no tener que esperar a la noche para poder evaluarles. En estos casos existe el riego de que la espera empeore la malaltia del paciente. Con vuestra silla se reducirían todo este tipo de aspectos.

Además, reduciría el encamamiento y ofrecería la posibilidad de realizar más cambios posturales y con mayor frecuencia. Este aspecto es fundamental en personas mayores o dependientes.

A los cuidadores les ayudaría sobre todo a nivel físico, ya que se eliminarían todos los problemas de espalda que son los más comunes. También ofrece la facilidad de realizar el movimiento de transferencia, que es una de las tareas que mayor esfuerzo físico requiere.

En definitiva, es un producto que beneficia considerablemente tanto a la persona mayor o dependiente y al cuidador, tanto por separado como en común, en la relación que establecen ambos.

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