Cómo elegir al cuidador de una persona con discapacidad y su relevancia para proporcionarle la mayor calidad de vida posible

Nuestro núcleo familiar más cercano debe ser la primera opción para atender las necesidades de nuestro familiar dependiente, mayor o con discapacidad. Pues, uno de los aspectos más importantes para el bienestar y la calidad de vida de la persona con discapacidad es la confianza, que permite establecer una relación cercana y agradable entre la persona dependiente y el cuidador principal. Este último se responsabilizará de la mayor parte de tareas relacionadas con el cuidado de la persona mayor, dependiente o con discapacidad, que en numerosas ocasiones se prolongan en el tiempo.

Existen agencias que disponen de cuidadores que se ajustan a las necesidades familiares y, sobre todo, a las de cada persona con discapacidad. Por otro lado, se puede realizar una selección propia, que asegure y proporcione la confianza y experiencia requerida para el cuidado de nuestro familiar mayor, dependiente o con discapacidad. Para llevar a cabo una selección particular, se deben definir con claridad los aspectos de asistencia que necesita nuestro familiar con discapacidad, para que los cuidados se ajusten a las necesidades y características personales y familiares.

El cuidador debe ser una persona empática, para ponerse en el lugar de la otra persona, tener en cuenta sus sentimientos y emociones para ser partícipe de ellos. Además, debe ser una persona proactiva, enérgica, alegre, simpática y responsable. En definitiva, el objetivo primordial es proporcionarle el mayor grado de calidad de vida posible a la persona con discapacidad.

Por su parte, el cuidador debe adaptarse a las circunstancias familiares y personales del paciente con discapacidad. Una vez resuelta esta cuestión, la relación entre el cuidador principal y la persona con discapacidad será mucho más amigable tanto para la persona con discapacidad como para el propio cuidador. Para ello, el cuidador debe transmitir confianza; debe tener la aceptación de la persona con discapacidad que cuidará, ya que el período de asistencia normalmente se suele prolongar en el tiempo; debe contar con una disponibilidad alta, para atender cualquier urgencia de la persona con discapacidad a su cargo; y debe ser suficientemente experto/a en el cuidado de personas mayores o con discapacidad, para solventar cualquier tarea de cuidado que requiera de cierta dificultad.

Cuidar de una persona con discapacidad, mayor o dependiente es una tarea difícil, que requiere dedicación, sacrificio y un esfuerzo tanto físico como emocional que influye directamente en el cuidador.

Es necesario y conveniente consensuar la decisión sobre la elección del cuidador principal con la persona dependiente. Y es que, uno de los errores más comunes es elegir al cuidador de la persona con discapacidad sin meditar previamente la decisión con el propio usuario, que es el verdadero y principal interesado. Por ello, es recomendable que la entrevista se efectúe en presencia de la persona con discapacidad, ya que es el gran interesado en los servicios del posible cuidador.

Asimismo, es conveniente que la cita se lleve a cabo en el entorno en el que convivirán la persona con discapacidad y el cuidador. Pues, así el cuidador conocerá el lugar en el que desempeñará sus tareas y el paciente con discapacidad podrá mostrarle todos sus hábitos y costumbres dentro de su residencia. Lo más importante es que la persona mayor, dependiente o con discapacidad continúe viviendo en su domicilio habitual. De este modo, no variará, en exceso, su estilo de vida.

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