La trascendencia del entorno en las personas con discapacidad

La situación social de una persona con discapacidad, mayor o dependiente no puede estudiarse de forma general, ya que el entorno tiene gran relevancia en la vida de la persona con discapacidad, mayor o dependiente. Por lo tanto, se debe valorar y examinar las necesidades y características tanto personales como sociales de la persona dependiente. En definitiva, el entorno puede estimular, favorecer y potenciar la autonomía personal de la persona con discapacidad, mayor o dependiente.

El entorno juega un papel fundamental en la vida de una persona mayor, dependiente o discapacitada. Y es que, residir en su domicilio habitual y permanecer cerca del núcleo familiar fomentan su bienestar y calidad de vida. Normalmente es la familia quien se encarga del cuidado de la persona mayor, dependiente o con discapacidad. Y es que, nadie atenderá y cubrirá las necesidades de la persona con discapacidad, mayor o dependiente mejor que su núcleo familiar más cercano.

Contar con los servicios de un cuidador experimentado supone un gasto que muchas familias no se pueden permitir. Sin embargo, los cuidadores profesionales suelen fomentar la autonomía de la persona con discapacidad, mayor o dependiente, así como motivar sus actitudes de forma diaria. Por ello, la posibilidad de contar con los servicios de un cuidador de dilatada experiencia es una posibilidad a tener muy en cuenta, sobre todo para cubrir y solventar satisfactoriamente las necesidades de la persona con discapacidad, mayor o dependiente.

El ingreso de la persona con discapacidad, mayor o dependiente en un centro residencial puede suponer un ahorro y una seguridad garantizada para la familia. Pero a su vez, esta acción puede provocar tristeza, pesimismo y desolación en la persona con discapacidad, mayor o dependiente. Pues, cambiar el entorno nunca es fácil, mucho menos para una persona con discapacidad, mayor o dependiente, que necesita en mayor medida el afecto del núcleo familiar.

Sustituir el domicilio particular, el calor del núcleo familiar, el afecto de los amigos, compañeros o vecinos puede generar un gran problema en la persona con discapacidad, mayor o dependiente. Un problema que puede perjudicar a su salud, pero sobre todo a su bienestar y su calidad de vida. Sin embargo, existen centros residenciales totalmente capacitados para cubrir y solventar las necesidades de cualquier tipo de necesidad y patología. Por lo tanto, es una posibilidad a tener muy en cuenta, pero hay que estudiar muy bien las opciones que se barajan y escoger la que se ajuste a las características y necesidades de nuestra persona mayor, dependiente o con discapacidad.

El entorno juega un papel fundamental en la vida de una persona mayor, dependiente o discapacitada. Y es que, residir en su domicilio habitual y permanecer cerca del núcleo familiar fomentan su bienestar y calidad de vida.

El entorno ejerce un papel significativo en la vida de la persona con discapacidad, mayor o dependiente, ya que puede satisfacer muchas necesidades al mismo tiempo: emocionales, de cuidados, económicas, de compañía, domésticas, de seguridad, etc. En definitiva, el objetivo debe ser conseguir un elevado grado de bienestar y calidad de vida en la persona con discapacidad, mayor o dependiente.

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