Diferencias entre la Esclerosis Múltiple y la Esclerosis Lateral Amiotrófica

La Esclerosis Múltiple (EM) y la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) suelen confundirse. Pues, son dos enfermedades neurodegenerativas que afectan al sistema nervioso, pero que tienen síntomas, consecuencias y pronósticos diferentes.

La Fundación del Cerebro de la Sociedad Española de Neurología explica que la EM es una enfermedad autoinmune, donde se deteriora la mielina, sustancia que cubre las fibras nerviosas. En consecuencia, las señales eléctricas que comunican las neuronas se interrumpen. Por su parte, la ELA afecta a las neuronas motoras, encargadas de los movimientos voluntarios.

Tienen en común su origen, desconocido hasta la actualidad y la posibilidad de que tengan un importante componente genético. De ahí que, muchos investigadores buscan el origen y las causas de cada una de ellas, por separado.

La edad sí que las distingue. Pues, la EM se considera la segunda causa de discapacidad no traumática en personas jóvenes, de una edad media de 29 años. Por su parte, la ELA es más común en personas de entre 40 y 70 años.

Los primeros síntomas de ambas enfermedades sí que pueden ser los mismos: debilidad, rigidez muscular, dificultad para mover extremidades, etc. Sin embargo, con el paso del tiempo aparecen síntomas distintos. Los pacientes de EM sufren síntomas motores, sensitivos o medulares. Mientras que, los pacientes de ELA tienen especialmente problemas motores.

La EM tiene distintas formas, pero se estimas que el 85% de los pacientes de EM sufren la forma remitente-recurrente. Esta forma provoca brotes puntuales, que remiten y ofrecen la posibilidad de una recuperación parcial o total. Los que presentan la forma primaria-progresiva sufren una progresión continúa de la enfermedad.

La ELA siempre tiene una progresión constante, que varía en su ritmo en función del paciente. Por ello, la esperanza de vida suele oscilar entre los 3 y 5 años desde que se diagnostica. Los pacientes de EM pueden tener una esperanza de vida similar a la de la población en general. Para ello, deben recibir un tratamiento personalizado que controle el avance de la enfermedad.

El tratamiento es otro aspecto que las diferencia. La EM cuenta con más opciones terapéuticas para ralentizar su progresión. La ELA no cuenta con un fármaco que permita retrasar su progresión y la mayoría de los tratamientos se centran en aliviar los síntomas de la enfermedad.

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