Depresión y dolores físicos; la peor parte de ser cuidadora

El perfil del cuidador es el de una mujer de mediana edad, que generalmente vive en el mismo domicilio familiar que la persona con discapacidad y que tiene algún parentesco con la misma. El 43% de estas cuidadoras son hijas de la persona dependiente.

Mirar perfil completo de los cuidadores y cuidadoras en ‘El perfil del cuidador en España‘ (Hartmann).

La mayor parte de las cuidadoras de personas con discapacidad sufren algún tipo de dolencia física o psicológica. Es común que estas mujeres presenten ansiedad, depresión, cansancio y/o problemas de autoestima.

“El 25% de las cuidadoras tienen problemas de salud como resultado de las actividades físicas que realizan”, según un artículo de La Opinión de Zamora.

Algunas patologías

  • La cardiopatía o enfermedad coronaria se produce como consecuencia de embolias, arteritis, el espasmo coronario o la angina de Prinzmetal. Esta cardiopatía se produce debido al estrés que sufren las cuidadoras en su vida diaria. Asimismo, la mejor solución es acudir con regularidad al médico y realizarse revisiones periódicas, sobre todo si se está en una edad comprendida entre los 40 y los 50 años.
  • Padecer ansiedad, depresión, desgana, baja autoestima son trastornos comunes en estos perfiles. La cuidadora y el cuidador pasan, en numerosas ocasiones, demasiado tiempo pendientes de otra persona que finalmente acaban abandonado su ritmo diario de vida, olvidándose de quienes eran. La ansiedad y la depresión son temas más graves de lo que pensamos. Es por ello que, es recomendable acudir a un especialista para que nos ayude con aquellos conflictos que escapan a nuestro control. En definitiva, ir al psicólogo, relajarse, tomarse unas vacaciones, así como olvidarse de que se está trabajando y disfrutar del cariño y la compañía de la persona que se está ayudando son la mejor medicina.
  • El síndrome de la persona cuidadora es aquel que se produce como consecuencia del agotamiento físico y mental de una persona al cuidar a otra durante grandes periodos de tiempo, dejando de lado su vida personal. Además, a veces, a esto se añade el pensamiento de pérdida de una persona querida (sobre todo en enfermedades como el Alzheimer).
    Lo primero que debe hacer el cuidador para solucionar esta situación es darse cuenta de que existe un problema real y que es más común de lo que parece. Algunas soluciones son: involucrar a otros cuidadores, dedicar tiempo así mismo y sus hobbies, adquirir hábitos de vida saludables y permitir que la persona dependiente haga aquellas acciones que están dentro de sus capacidades son algunos consejos que pueden evitar el llamado síndrome del cuidador “quemado”.
    Consejos para generar mayor bienestar y calidad de vida en la relación dependiente – cuidador

El trabajo de la cuidadora es una labor sacrificada, pero también muy gratificante. Es por esto, que para cuidar a los demás, primero debemos cuidar de nosotras mismas. Asimismo, existen productos que hacen la vida de la cuidadora y de la persona con discapacidad más fácil, como por ejemplo la silla de ruedas “Kahlo”. Esta silla eléctrica de transferencia es capaz de reducir las lesiones de los cuidadores en un 80%, así como de reducir el riesgo de padecer úlceras y escaras en un 70%.

 

 

 

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