El cuidador es fundamental en el día a día de la persona dependiente

El alto porcentaje de envejecimiento de la población española ha causado que, en la actualidad, el cuidado de personas dependientes mayores o no sea una de las actividades que más estrés genera a la familia y a su entorno. Esto provoca alteraciones en los roles familiares, ya que debe de aparecer el famoso cuidador, que en la mayoría de ocasiones se encuentra dentro del entorno familiar y suele ser una mujer de entre 45 y 64 años.

El cuidador asume la mayoría de las tareas relacionadas con la persona dependiente, las cuales le proporcionan al paciente la satisfacción en los ámbitos materiales y en los emocionales. Esta persona asume el rol de cuidador principal, ya que acarrea con el mayor período de cuidado por lo que se ocupa de la mayor parte de la asistencia al dependiente. El cuidador primario es la persona que más problemas de estrés u osteoarticulares puede sufrir, debido al gran esfuerzo físico y mental que tiene que realizar en la larga jornada de cuidado.  El cuidado de personas mayores o dependientes, normalmente, es una tarea que se prolonga durante muchos años en el tiempo.

El agotamiento físico viene causado por la excesiva cantidad de tareas que asumen los cuidadores y la larga duración de la jornada diaria, que acaba en producir una gran afectación física en el cuidador. El encargado de la asistencia a la persona dependiente reduce el ocio de su vida privada, debido a todas las tareas que realiza y el cansancio acumulado, lo que afecta a la relación de pareja, familiar o social. Todo esto puede provocar que el cuidador experimente sentimientos negativos como ira, tristeza, inseguridad o resentimiento.

A todo esto hay que añadir que el cuidado de la persona dependiente es un trabajo más, por lo que en la mayoría de ocasiones el cuidador principal se ve obligado a abandonar su propio trabajo, lo que acaba afectando en la economía familiar.

Finalmente, el cuidado del cuidador es tan importante como el cuidado de la persona dependiente. Si se obtuviese, la relación entre ambos sería mucho más satisfactoria y agradable, lo cual proporcionaría una mayor calidad de vida y un bienestar mutuo. En definitiva, el cuidado de sí mismo favorece a la relación entre ambos protagonistas, incrementando la confianza entre paciente y cuidador.

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