Contratar a un cuidador o una cuidadora para las personas mayores o con discapacidad

El Real Decreto-Ley 29/2012 protege y garantiza los derechos de las cuidadoras, así como sus responsabilidades y deberes. De este modo, se lucha directamente con la economía sumergida, que tenía a las cuidadoras en una situación de indefensión total. Y es que, esta legislación mejora y protege socialmente el Sistema Especial de Hogar.

La relación laboral del cuidador o cuidadora debe estar plasmada por escrito, donde se debe reflejar la retribución económica, la duración laboral y sus horarios, las tareas a realizar y el tipo de contrato, temporal o indefinido.

A la hora de contratar a un cuidador o una cuidadora, el período de tiempo y la jornada laboral es un aspecto a estudiar y analizar detalladamente. Pues, normalmente se trata de jornadas laborales de larga duración, en un período prolongado en el tiempo. Sin embargo, la Ley establece los siguientes parámetros a seguir y cumplir:

  • Jornada laboral de máximo 40 horas semanales.
  • Descanso entre jornada y jornada de 12 horas como mínimo.
  • Descanso de 2 horas diarias y de 36 horas consecutivas en algún punto de la semana.

Contratar a una cuidadora o un cuidador es un proceso con muchos trámites, necesitados cada uno de ellos de un estudio exhaustivo. Y es que, contratar a una  persona que se encargue de solventar las necesidades de nuestro familiar con discapacidad es una formalidad muy seria, que también debe contar con la aprobación de la persona mayor o con discapacidad. La relación entre ambos -cuidadora y persona con discapacidad- debe ser cercana y de confianza. Por ello, es necesario contar con el punto de vista de la persona con discapacidad, además de realizar toda la tramitación pertinente para contratar a la persona encargada de sus cuidados.

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