Consejos para subir y bajar pendientes con una silla de ruedas

Una de las cosas más complicadas del manejo de una silla de ruedas es aprender a subir o bajar en un cambio de nivel. Los cambios de nivel más conocidos son las calles con pendiente, las escaleras y los bordillos. Aunque es cierto que el tiempo y la práctica incrementarán tus habilidades para superar estos obstáculos con éxito, aquí dejamos algunos consejos que pueden ser útiles, sobre todo si acabas de empezar a manejar una silla de ruedas.

Rampas y cuestas

Una rampa se define como un elemento arquitectónico que tiene la función de comunicar dos planos que se encuentran a distinto nivel. Tanto las rampas como las cuestas son terrenos pendientes. Tanto el riesgo como la dificultad de subir o bajar una cuesta dependen del ángulo que forma esta con la horizontal.

Si la pendiente es inferior al 6% se considera a la misma como fácilmente accesible. Otras pendientes situadas entre el 8% y el 10% también se consideran aceptables. Sin embargo, ninguna pendiente debería superar el 12% y, de hacerlo, la longitud no debería superar los 3 metros, ya que a partir de esta cifra suponen un riesgo para el usuario.

Las rampas deben tener la anchura suficiente para circular con seguridad y disponer, además, de pasamanos y bordes inferiores de protección a ambos lados. Asimismo, el pavimento de estas debe ser antideslizante, suprimiendo la existencia de rejillas u otros obstáculos.

Consejos para subir o bajar una pendiente con seguridad

  • Es aconsejable subir o bajar una pendiente de frente para ver bien el suelo. Además, antes de empezar el recorrido, se debe observar con detenimiento el inicio y el final de la pendiente para asegurarse de que no hay obstáculos que pudieran suponer una caída o el atasque de las ruedas.
  • Para garantizar la estabilidad es aconsejable inclinar el cuerpo hacia la parte más alta de la cuesta. Pero aquí existen algunas diferencias:
    • Cuando la rampa o cuesta se sube de frente, se debe inclinar el cuerpo hacia adelante.
    • Cuando la rampa o cuesta se sube de espaldas, el cuerpo debe ir inclinado hacia atrás.
    • Cuando la rampa o cuesta se baja de frente, el cuerpo debe ir inclinado hacia atrás.
    • Cuando la rampa o cuesta se baja de espaldas, el cuerpo debe ir inclinado hacia adelante.
  • Las rampas con mucha pendiente pueden superarse haciendo zigzag. Pero en este caso, se debe tener cuidado con la pendiente lateral.
  • Los usuarios que utilizan sillas de ruedas manuales pueden hacerlo mediante la técnica del caballito. Pero con la pertinente atención a los antivuelcos.

Hacer caballito o poner la silla en dos ruedas (Youtube).

Para subir rampas

  • Para subir de frente mediante una silla de ruedas manual, hay que impulsar la silla hacia adelante mediante brazadas largas, decididas y potentes hasta llegar al final. Después, coger algo de carrerilla para ayudar a subir.
  • Si cuentas con la ayuda de otra persona esta tarea será mucho más sencilla. Tu acompañante solo tiene que agarrar la silla por los mango y empujar despacio hasta subir la pendiente.
  • Si se hace con una silla de ruedas eléctrica, el usuario debe hacerlo de forma lenta para mantener la estabilidad.

Para bajar rampas

  • Para bajar de frente mediante una silla de ruedas manual, se debe frenar con los aros para controlar la velocidad de la silla.
  • Si cuentas con la ayuda de un acompañante, este deberá sujetar la silla por los asideros, deslizándola lentamente. Cuando la rampa es muy pronunciada, debe bajarse con las ruedas delanteras levantadas.
  • Para usuarios que utilizan una silla de ruedas eléctrica, se recomienda que lo hagan lentamente y con la debida precaución. Si la rampa es muy pronunciada, se aconseja hacerlo de espaldas.

Suelos con pendiente lateral

Algunas aceras tendrán inclinaciones laterales para frenar la caída del agua en caso de lluvia. En este caso, la silla tenderá a deslizarse siempre hacia abajo. Por lo que será necesario manejarla teniendo en cuenta esta posible desviación.

  • Se recomienda conducir por el centro de la acera, alejado de los bordes, para tener suficiente espacio de maniobra ante la presencia de posibles obstáculos.
  • Inclinar el cuerpo hacia el lado de arriba para mejorar el equilibrio.
  • En ocasiones, es recomendable inclinar el cuerpo un poco hacia atrás para aumentar el peso sobre las ruedas traseras y evitar así un desequilibrio.
  • Debe tenerse en cuenta que cuanto más cerca se encuentre el centro de gravedad del conjunto formado por el usuario y la silla del eje trasero, menor será la tendencia de las ruedas traseras a girar hacia abajo.
  • Si se tiene acompañante, este se situará justo detrás del usuario para sujetarlo en caso de desequilibrio.

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