Carnaval terapéutico para las personas con discapacidad

El Carnaval es una fiesta popular que se celebra durante la cuaresma cristiana. Tiene su inicio durante el Miércoles de Ceniza y su fecha coincide con los meses de febrero y marzo, dependiendo del año. El elemento más diferenciador de esta fiesta son los disfraces. Millones de personas salen a las calles a bailar, reír, cantar y desfilar en las carrozas.

El Carnaval tiene relación con la religión Cristiana ya que la fiesta se celebra durante la cuaresma. Sin embargo, la Iglesia no reconoce la celebración como propia. Esta celebración se dio por primera vez durante la Edad Media como respuesta a la situación social y política del momento. Los habitantes de esa época se disfrazaban, sobre todo, con máscaras y organizaban marchas y bailes por alrededor de toda la ciudad. Era una fiesta para pasárselo bien, para ir de “juerga”, pero también dónde se daba la mayor crítica hacia los reyes, la nobleza y otras personalidades importantes. La burla era “permitida”; y los rostros, ocultos tras las máscaras. Lo que hacía de esta fiesta algo tan liberal y permisible.

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Si algo está claro, es que, el Carnaval se convierte en la fecha perfecta para olvidarse un poco de los problemas y aprovechar el tiempo libre riendo con familiares y amigos.

De alguna forma, el Carnaval favorece el estado de ánimo y la autoestima de las personas, sobre todo, de aquellas personas más dependientes: personas mayores o con algún tipo de discapacidad. Es este aspecto del Carnaval, lo que se conoce como “Carnaval terapéutico“.

Durante esta festividad, las Asociaciones de Personas con Discapacidad aprovechan para organizar talleres y terapias temáticas, lo que ayuda a trabajar la memoria, la atención y la concentración de las personas con discapacidad.

Pero sin duda alguna, el factor más importante de la terapia, es la socialización.  Las asociaciones organizan talleres para que las personas con discapacidad confeccionen sus propios trajes de carnaval, y celebran fiestas y desfiles en la propia organización. En muchos casos sucede que cuando las personas van disfrazadas, son menos vergonzosas y les cuesta mucho menos relacionarse con los demás. Puede que sea por el efecto de las máscaras y los disfraces, o porque el Carnaval aporta un ambiente festivo en el que lo único que apetece es relacionarse y disfrutar.

Muchas Asociaciones dedicadas a las Personas con Diversidad Funcional conocen esta festividad como “Carnaval Terapéutico” por los muchos aspectos positivos que aporta; tanto a las personas con discapacidad, como a los voluntarios que trabajan en estos centros especializados en su atención.

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