Accesibilidad en los videojuegos

Accesibilidad en los videojuegos

En la actualidad, los videojuegos están desarrollando su accesibilidad a través del software, una vía que permite que una audiencia más amplia y diversa pueda jugar. Gracias a estas actualizaciones, las personas que juegan pueden elegir el modo en el que prefieren recibir estímulos y enviar respuestas, con el objetivo de que el juego se adapte a su forma de percibir la realidad.

Para desarrollar estas variables es necesario tener en cuenta la accesibilidad desde la misma concepción del videojuego. Por ello, es vital que haya una apuesta firme por la diversidad, incluso en el equipo de desarrollo del videojuego. Y es que, conocer las necesidades de los usuarios hará más fácil encontrar las diferentes soluciones.

El software del videojuego se puede hacer accesible de dos formas diferentes, que tienen relación entre ellas. Por un lado, el videojuego puede contar con la posibilidad de personalizar el menú, los tamaños de los subtítulos, la personalización de las interfaces, la modificación de los gráficos y el sonido, etc. Por otro lado, contamos con una adaptación relacionada con la dificultad del juego, los tiempos de respuesta, la invulnerabilidad, el comportamiento de los enemigos, etc. Ambas formas se complementan entre sí, pero cada una corresponde a un tipo de necesidad del usuario.

Es necesario que los videojuegos sean accesibles, para promover la inclusión de todas las personas. Muchos usuarios están en contra de la accesibilidad de los videojuegos, ya que piensan que de este modo se pierde la pureza del juego. Desde el punto de vista de la industria, es necesario, ya que permite abrir un nuevo campo de usuarios gamer. Y desde el punto de vista de una persona con diversidad funcional, está claro que sí es necesario hacer accesibles los videojuegos. Las opciones de accesibilidad son optativas, no repercuten para mal en el videojuego.

La accesibilidad se debe combatir desde todos los campos posibles, ya sean videojuegos, arquitectónicos, sociales, educativos o laborales. Y es que, como dijo Simone Weil: “La igualdad es el reconocimiento público, expresado en instituciones y costumbres, de que un grado de atención igualitario es merecido por todos los seres humanos.

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